EMPRESARIOS Y EDUCACIÓN

Autor: ALBERTO ESPINOSA LÓPEZ
Revista Dinero, Julio 18 de 2008

Nos volvemos lo que pensamos. Si tenemos un alto ideal, nuestros pensamientos y acciones se enfocarán hacia él.
El Gran Maestro Compartir 2007, Henry Alberto Berrío, plantea al explicar qué lo ha convertido en la persona que es, que su maestro Blas Blanco Travieso le “enseñó a pensar con criterio y a emitir juicios basados en argumentos que convencieran al otro y no en simples opiniones infundadas” y resalta que lo que más lo marcó de sus maestros fue “contemplar su quehacer docente, esa manera de orientar la existencia, que no se reducía a simples discursos, sino que se reflejaba en su ética y entrega desinteresada para que sus estudiantes se comprendieran a sí mismos”.
Es que el camino a la sabiduría parte del conocimiento, pero es a través del pensamiento, el análisis y el juicio como podemos tomar decisiones acertadas que nos permitan actuar correctamente y son nuestras experiencias las que nos permiten comprender y aprender.
Por eso es tan importante la reflexión sobre nuestro diario vivir para apropiarnos de nuestras ideas y construirnos permanentemente, convirtiéndonos en lo que queremos llegar a ser. Es la vivencia la que nos transforma y nos permite ser y crecer, mejorando cada día.
Si adquirimos el hábito de planear cada día y luego al final de este reflexionamos sobre los logros e incumplimientos, sobre las acciones y comportamientos correctos e incorrectos y definimos planes de mejoramiento, alcanzaremos las metas que nos propongamos. Un buen ejemplo de esto es Benjamín Franklin que con este método llegó a ser político, autor, impresor, científico, activista cívico, hombre de estado y diplomático.
Aprender a pensar es ser capaz de analizar con criterio, reflexionar, examinar, cuestionar, juzgar y decidir para actuar y comportarse correctamente. Esto implica revisar cada faceta de nuestra vida y cada uno de nuestros comportamientos para decidir si eso es lo correcto, si obedece a algo o si simplemente lo hacemos porque los demás lo hacen.
Si analizamos la vida veremos que hay muchos comportamientos y decisiones que se hacen sin análisis y reflexión. Es fácil caer en el comportamiento del rebaño, que el camino que toma la primera oveja lo siguen las demás sin cuestionarse, aunque puede conducirlas a un precipicio y a la muerte.
Es útil cuestionar por qué hago cada cosa, es lo que más me conviene, qué consecuencias tiene hacerlo o dejarlo de hacer, lo hago después de un análisis juicioso o es simplemente una respuesta emotiva e impulsiva.
Jorge Orlando Melo, en la Universidad Eafit en el día del maestro, recuerda el planteamiento de Michel de Montaigne: “más que recitar lo que enseñan los eruditos, lo que debe hacer el hombre verdaderamente sabio es aprender a observar la realidad, a buscar la verdad en sí mismo, en los hechos y en la naturaleza y no en las definiciones de los filósofos y los sabios” y continúa: “la ciencia no es tan importante como la actitud hacia el conocimiento y la capacidad de pensar con independencia y de vivir dignamente“.
Si analizamos, la mayoría de la gente se preocupa más por acumular conocimientos que por desarrollar la capacidad de pensar originalmente y tomar decisiones analizadas, reflexionadas y con convicción. Un ejemplo son los partidos políticos y las religiones, la gente se declara de un partido o de otro, de una religión u otra, por tradición, por familia, por grupo de amigos o por otras influencias externas, más que por análisis, reflexión y argumentación.
La capacidad de pensar hay que desarrollarla, como se desarrollan otras facultades y habilidades, como por ejemplo tocar un instrumento, y es desde que nacemos que hay que estarla ejercitando y entrenando.
En las empresas requerimos gente que piense y que piense bien, que sea creativa, innovadora, investigadora, en permanente búsqueda de oportunidades de aprender, hacer mejor las cosas, resolver problemas, analizar situaciones y tomar buenas decisiones.
En la vida de hoy no es fácil dejar espacios para pensar, para estar en silencio, para observarnos, para reflexionar sobre nuestra vida, sobre nuestras acciones, sobre nuestros comportamientos, para cuestionarnos sobre nuestra existencia, nuestras vivencias, nuestro equilibrio. Y esto es fundamental si queremos ser los arquitectos de nuestro futuro.
FUENTE:
Revista Dinero, Julio 18 de 2008.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s